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Cómo ser tomada en serio con el doble desafío de ser mujer y aparentar menos edad de la que tengo



Tengo 32 años, casi 10 años de experiencia laboral y 8 de casada. He ocupado cargos senior y gerenciales, y fundé mi propia empresa mientras gerenciaba el departamento de mercadeo de un centro comercial. Cuando estudié Publicidad no existía el marketing digital; durante mis 2 primeros años de trayectoria profesional no existían las redes sociales y trabajaba con medios tradicionales. Aprendí leyendo libros de Kotler, la publicidad vieja escuela y los comerciales de televisión, las pautas en medios impresos y relaciones públicas. Como redactora, comencé escribiendo para revistas impresas y en mi primer año en una agencia de publicidad salieron Facebook y Twitter al mercado. ¡Bum! (Sí, viví el lanzamiento de las primeras redes sociales).


Decir que cuando estudié y comencé a trabajar no existían las redes sociales hace que parezca muy vieja (incluso para mí). ¡Nadie me lo cree! Y es que nisiquiera aparento 32. Esto de ser mujer y aparentar menos edad de la que tienes es un doble desafío para que las empresas y clientes te tomen en serio. ¿Les ha pasado?

Esto de ser mujer y aparentar menos edad de la que tienes es un doble desafío para que las empresas y clientes te tomen en serio.


¡Necesito verme mayor!

Las mujeres siempre quieren verse más jóvenes, pero quienes tenemos la “fortuna” de parecer menores (entre comillas porque no siempre es algo positivo), tenemos el deseo de aparentar más edad. Por mi trabajo desearía parecer mayor, así la primera impresión no sería “es muy joven, no tiene experiencia”, sobre todo en el terreno del marketing y la publicidad que es una lucha de egos. 

El común de las mujeres busca vestirse más juvenil, tener un aspecto más joven gracias a la cirugía y el botox. Pero mujeres como yo tenemos que tener cuidado al vestirnos para la oficina o para una reunión de negocios para aparentar más edad o vernos más “seria y experimentada”. A esto tengo que sumarle que debemos cuidar el escote, la ropa ajustada y el largo de la falda para no parecer unas provocadoras o no ser blanco de sexualización. (Me pregunto cuántos hombres tienen que pasar por esto en el trabajo).

El reto en los negocios

Cuando eres mujer, pocas veces te valoran desde el inicio por lo que haces o por lo que sabes. Si te sientas en una mesa con un grupo de hombres durante una reunión de negocios es difícil que te valoren por tu talento en lugar de tu apariencia. Estás allí sentada pensando cómo hacerte notar, cómo hacer que dejen de ver tu cara o tu aspecto, cómo hacer que te tomen en serio. ¡Tengo tanto potencial y debo hacerlo notar! Empiezas a escuchar comentarios ofensivos o discriminatorios contra las mujeres o contra los jóvenes (porque piensan que eres Millennial). Empiezan a hablar como si ellos supieran más, como si tuvieran más experiencia (incluso si saben menos que tú). Hombres de 35 a 40 años te hablan como si tuvieras 20, como si no supieras nada de la vida, como si hubieras existido desde las redes sociales para acá; como si no conocieras el tipex de pincel, el cassette o como si hubieras empezado a trabajar ayer. Lo sé, es frustrante. 


¿Cómo trascender?

Estamos en la era del empoderamiento femenino. Cada vez más mujeres ocupan posiciones directivas en grandes empresas, aunque el camino no ha sido fácil. Subimos las escaleras a pie mientras que los hombres usan las escalas mecánicas. ¡Pero lo hemos logrado!

Cada vez más mujeres ponen en evidencia nuestro poder en los mercados globales, y cómo la participación del género femenino en la economía y los negocios ha causado un progreso inminente. (Escribí un artículo sobre esto que pueden leer aquí: Womenomics, el poder está en las mujeres)

Así que no te rindas. Cuando he logrado que mis clientes me conozcan, entienden que tengo las herramientas, el conocimiento y la experiencia para ayudarlos a potenciar sus negocios, que soy la mejor en lo que hago y que tengo habilidades que incluso muchos hombres no dominan. 

Ganarse el respeto de clientes, colegas y colaboradores es una tarea posible. Una mujer puede deslumbrar no solo por su aspecto o su belleza, puede deslumbrar por su inteligencia, y eso es lo que más vale. Tarde o temprano lo notan y aprenden a valorarlo.

No tengas miedo de hacerte notar, no tengas miedo de decir que no estás de acuerdo, no tengas miedo de opinar, de decir lo que piensas o de llevar la contraria. No tengas miedo de parecer “regañona” o “exigente”. ¡No tengas miedo ni pidas disculpas por ello!


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