Integridad, lucha e igualdad son términos que originaron y hacen honor a la celebración del Día Internacional de la Mujer. Lástima que muchas mujeres han desvirtuado esos términos en su falso feminismo, escondido en un sexismo que acaba en el más deprimente machismo. Mujeres de doble moral que se venden como cuerpo buscando que les vean el alma.



No es raro encontrar mujeres de doble discurso que defienden la idea de un falso feminismo bajo la premisa de un machismo camuflajeado. Esas mujeres que expresan a viva voz una supuesta superioridad de la mujer ante el hombre, pero que no asimilan la idea de una mujer trabajadora que no atienda a los hijos en el hogar. Mujeres que exigen igualdad pero no aceptan a un hombre “amo de casa” dedicado al cuidado de los hijos en el hogar sin aportar el pan a la casa.


En pleno siglo XXI es mal visto que una mujer trabaje en la calle y un hombre que trabaje en el cuidado del hogar. Entonces me pregunto ¿realmente quieren igualdad? Mujeres que les gusta ser mantenidas sin esfuerzo y son capaces de destruir una familia por conseguir un hombre con dinero. Mujeres sin valor y con precio. 

Aunque es un tema álgido, que requiere cuidado en las palabras y detalles en el análisis para ofender lo menos posible el orgullo del género, es importante recordar por qué lucharon las mujeres que lograron que hoy celebremos este día. Hoy se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Con esta descripción volvemos a los términos de igualdad e integridad a los que me refería al principio. Me pregunto cuántas mujeres conocen el verdadero significado de estas palabras. 

Comencemos por la igualdad:

¿A cuántas mujeres conocen que celebran una supuesta superioridad sobre el hombre pero que protestan porque ningún hombre les cede el puesto en el Metro? El doble discurso y la doble moral viven presentes en la celebración del feminismo y de ser mujer. Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, y miles de mujeres a lo largo de la historia han luchado y sacrificado todo por defender esa igualdad, pero es igualdad de géneros, siempre, en toda ocasión, no se trata de ser iguales en algunas ocasiones, ser superiores en otras y ser inferiores en otras por conveniencia. Un hombre no tiene por qué cederle un puesto a una mujer joven y sana, siempre he defendido la idea de que esto se trata más de educación que de sexos. Yo soy mujer y cedo el puesto cuando veo a un anciano o anciana, mujer embarazada o a un hombre con un niño en brazos o con algún malestar. Y no espero que ningún hombre en igualdad de condiciones a mi persona me ceda un puesto. Igualdad es equidad, igualdad de condiciones, de derechos e igualdad de deberes. No sé por qué siempre se concentran en los derechos y olvidan los deberes.

Ahora hablemos de integridad. La integridad no es otra cosa que honradez, moral, decencia; palabras que no encajan con ciertos perfiles actuales de nuestra sociedad.
La historia tristemente ha demostrado que la prostitución es la “profesión” más antigua, y creo firmemente que mientras hayan tantas prostitutas (que se dediquen a ello o no), no importa cuántas mujeres presidentas hayan en el mundo, las mujeres, de forma general, se seguirán viendo a través del ojo del machismo como objetos. Aunque es cierto que los tiempos han cambiado, que la mujer se ha abierto mundo y que los ojos con que somos vistas se han transformado, mientras existan tantas y tantas mujeres que se vendan por dinero o bienes como objetos, que desprecian toda moralidad y que siguen dando razones a los hombres y al mundo para que exista el sexismo, la lucha no terminará de tener sentido.

El sexismo y el machismo son alimentados, irónicamente, por las mismas mujeres. Mujeres que se venden en las redes sociales, en revistas y en pantalla por su desnudez y vulgaridad. Mujeres que se colocan como 2000 cc de silicón para lucirlos, salen intencionalmente con los senos al aire, y se “molestan” porque les miran el pecho y no a los ojos. Detrás de esa “molestia” está el gusto. A estas alturas hay miles y millones de mujeres que les gusta ser objetos, aunque dicen querer respeto.


La falta de educación, de valores y principios sigue llevando a niñas al camino de la baja autoestima, de la debilidad, el sexo irresponsable y las falsas expectativas de belleza. Las llevan a un mundo donde es permitido ser maltratada y abusada, donde mientras más muestres más vista serás, donde mientras con más hombres te acuestes más popular serás y más “cotizada” serás o más lejos llegarás.

Mientras miles de mujeres fomenten el sexismo, el machismo y el “poder” del hombre sobre la mujer, permiten que las cosas sigan sucediendo, porque aunque lo nieguen, les gusta.

Creo firmemente en las diferencias que nos caracterizan al hombre y a la mujer, en anatomía y composición genética, creo firmemente que sí hay diferencias biológicas que nos fijan un papel en este mundo a cada género, pero no creo que por eso la mujer sea más que el hombre, ni viceversa. La mujer es un ser más emocional y el hombre más racional, lo comparto, y es lo que nos hace atractivos los unos a los otros. Todo es una obra maestra de Dios, quien hace que todo tenga sentido en esta vida.

Hoy respeto y celebro la integridad de las miles de mujeres de la ingeniería, de la política, del trabajo obrero, de la televisión, del cine, de la ciencia, del mundo empresarial, de la guerra; a esposas, madres y trabajadoras en general que han puesto en alto al género femenino por mérito propio por su lucha, por su trabajo duro, por su dedicación, por su decencia y honestidad. Aplaudo a la mujer que levanta una carrera, un hogar, una empresa, un negocio, que alcanza el éxito personal y profesional por esfuerzo propio sin creerse superiores ni inferiores a nadie. Y rechazo a aquellas que hacen llamarse “mujeres” insultando el género con su doble moral y doble discurso, hundiendo más y más la lucha de quien sí merece llamarse MUJER.


Y también respeto, celebro y aplaudo la decencia del hombre que respeta a una mujer por su belleza integral, por su personalidad, por su cerebro, por su alma, por su éxito y por sus logros. ¡Celebro todo lo que me hace ser una mujer de verdad, porque eso me hizo conseguir a un hombre de verdad!

FELICIDADES MUJERES, LA LUCHA CONTINÚA

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