El empoderamiento femenino es clave para aumentar la autoestima, recuperar la dignidad como seres humanos y mejorar la situación de las mujeres en el mundo.

A lo largo de la historia, el papel de la mujer ha sido minimizado, ridiculizado y, en ocasiones, borrado de la memoria. Justo ahora estoy leyendo el libro «NOSOTRAS Historias de mujeres y algo más», de Rosa Montero, que pone en evidencia esta idea. Mujeres que marcaron un hito importante en la historia y fueron excluidas de los libros de historia por la convencionalidad y los prejuicios.

Durante siglos hemos sido menospreciadas respecto al hombre en la mayoría de las áreas de desarrollo de la humanidad. Éramos excluidas de la vida social, laboral, privadas de libertad y educación, sometidas como esclavas y subordinadas del varón. A las chicas no se les permitía estudiar, trabajar ni votar; y las mujeres inteligentes eran consideradas un castigo para sus esposos, hijos y el mundo.

En pleno siglo XXI no es posible el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres, ya que la legislación y culturas de diferentes países regulan y limitan a la mujer a la supresión de sus derechos y la discriminación, relegadas a una posición secundaria respecto al hombre.

Supresión de los derechos y discriminación de las mujeres en el mundo

En Oriente Medio las mujeres todavía deben obtener permiso del hombre -por ley- para comprar un carro, trabajar o estudiar en la universidad, aunque no pueden acceder libremente al catálogo de estudios como cualquier hombre de su país porque, al mismo tiempo, tampoco pueden ocupar cualquier puesto de trabajo para el que estén capacitadas.

La «ley de los guardianes» prohíbe a las mujeres obtener un pasaporte, viajar al exterior, salir de la cárcel, casarse, divorciarse o practicarse una cirugía sin permiso de su «guardián». Este hombre cuida de ellas de por vida y toma todas sus decisiones por ellas. La violación en el matrimonio es legal y la palabra del hombre vale el doble que la de una mujer.

empoderamiento femenino por la dignidad de las mujeres - joerlyblogger

Mujeres y hombres durante el Festival del Camello, el 19 de enero del 2018, en Rumah, Arabia Saudí. Fuente: La Nación

Las mujeres no pueden abrir una cuenta bancaria sin el permiso de su cónyuge, no pueden pisar un cementerio así como algunas playas y parques. No pueden bañarse en la piscina de un hotel ni usar maquillaje u otra vestimenta que su hijab negro. No pueden leer una revista femenina ni probarse ropa en una tienda.

Mujer musulmana vestida con Hiyab. Fuente: ABC

En Turquía, una de las leyes más polémicas aprobadas en los últimos años obliga a las estudiantes a someterse a un test de virginidad antes de ir a la universidad. Recién este año se le «concedió» a las mujeres de Arabia Saudí el derecho a conducir (pero deben pedir permiso para tener un auto).

Foto AP Fuente: lavanguardia.com

En Irán las mujeres ganan hasta 75% menos que los hombres, mientras la brecha salarial en otros países se sitúa alrededor del 30%. En el mundo, sólo el 21% de los puestos directivos son ocupados por mujeres según ONU Mujeres.

En Nigeria las mujeres pueden ser castigadas o penalizadas por participar en actos públicos o deportivos, y los esposos pueden pegarle a su mujer si se trata de «corregir sus malos actos».

Foto: Nigeria REUTERS/Afolabi Sotunde

En el país africano es legal lapidar a una mujer si mantiene relaciones sexuales fuera del matrimonio, así como otros países donde los «crímenes de honor» permiten asesinar a una mujer por «presunta infidelidad». Y en 27 países de África todavía se practica la mutilación genital femenina para inhibir las sensaciones sexuales de la mujer.

Foto: Faisal Al Nasser / Reuters

Las leyes vigentes en todo el mundo violan los derechos humanos más básicos de las mujeres, y todavía muchos preguntan por qué la «moda» del feminismo y empoderamiento de la mujer, como si se tratara de una invención, una vez más, minimizando su importancia.

Tal como sucedía en el siglo XVIII, las mujeres seguimos siendo acusadas de locas e inestables, ridiculizando no solo nuestros logros, sino las violaciones de nuestros derechos, la injusticia y el sexismo que rige en la sociedad. Por eso es necesario estudiar, profundizar y visibilizar la situación de las mujeres en las distintas partes del planeta, solo así podremos pasar de la queja a la acción.

En este proceso, el empoderamiento femenino es clave, solo así podremos aumentar la autoestima, recuperar la dignidad como seres humanos y mejorar la situación de las mujeres.

 

¿Qué es el empoderamiento femenino?

 

¿Qué significa empoderamiento?

Empoderamiento significado:

«Adquisición de poder e independencia por parte de un grupo social desfavorecido para mejorar su situación».

El término proviene del inglés empowement y literalmente significaría «apoderamiento». Fue acuñado en la IV Conferencia Mundial en Beijing para referirse al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder.

Actualmente esta expresión conlleva también otra dimensión: la toma de conciencia del poder que individual y colectivamente ostentan las mujeres y que tiene que ver con la recuperación de la propia dignidad de las mujeres como personas. El empoderamiento individual junto al poder colectivo nos dota de estrategias transformadores para producir cambios socioculturales, rompiendo con los estereotipos de género.

Empoderamiento femenino se trata de reconocer nuestro poder como individuos, como seres humanos que históricamente hemos sido desfavorecidos por nuestro género. No se trata de victimizarnos, tampoco de superioridad, pero, como repasamos en la introducción de este artículo, la discriminación hacia la mujer es evidente, aun en estos días.

Las mujeres demandamos justicia, equidad e igualdad de oportunidades. Las mujeres demandamos acceso a la educación, derechos humanos y seguridad. Demandamos acceso a la toma de decisiones, a cargos de alta dirección y la participación en todos los sectores. Porque las mujeres de hoy, la inmensa mayoría de nosotras, somos conscientes de nuestras capacidades, de nuestros derechos, de lo que valemos. Y aquellas que viven bajo las leyes que violan sus derechos más básicos, aquellas sometidas a crímenes de honor y les prohíben la educación, ellas también tienen una voz, la de todas nosotras.

 

Origen del empoderamiento femenino

Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer

Foto: ONU Mujeres

Poco después de la creación de las Naciones Unidas, en 1947 se reunió en Nueva York por primera vez la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, integrada por 15 mujeres, para establecer normas, reformular las leyes discriminatorias y sensibilizar la situación de la mujer en el mundo.

Esta comisión aportó a la Declaración Universal de Derechos Humanos logrando incorporar un nuevo lenguaje más inclusivo y suprimir las referencias a los hombres como sinónimo de la humanidad. También estudió e investigó la condición jurídica y social de la mujer para la posterior redacción de instrumentos de derechos humanos.

La Comisión forjó estrechas relaciones con organizaciones no gubernamentales y reconocidas entidades, y elaboró las primeras convenciones internacionales por los derechos de las mujeres, incluyendo el primer instrumento de derecho internacional en reconocer y proteger los derechos políticos de las mujeres, y fue la responsable de redactar los primeros acuerdos internacionales sobre los derechos de la mujer en el matrimonio.

Durante los próximos años, comenzaron a acumularse pruebas que demostraban que las mujeres se veían desproporcionadamente afectadas por la pobreza y se consolidaron normas contra la discriminación de la mujer, consiguiendo elevar las cuestiones de género y que el problema de la violencia contra las mujeres figurara en los debates internacionales.

Hasta que, en 1975, fue declarado el Año Internacional de la Mujer con el objetivo de visibilizar la desigualdad entre hombres y mujeres, y su contribución al desarrollo y la paz.

Entre los esfuerzos de la Comisión por el empoderamiento de la mujer se logró instaurar:

  • La Conferencia Mundial sobre la Mujer
  • La División para el Adelanto de la Mujer
  • El Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer
  • La Oficina del Asesor Especial en Cuestiones de Género y Adelanto de la Mujer, y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (estos se fusionaron, convirtiéndose en ONU Mujeres)

El término «empoderamiento femenino» fue acuñado, finalmente, en la IV Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijing (Pekin) en 1995 para referirse al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder.

Actualmente esta expresión conlleva también otra dimensión: la toma de conciencia individual y colectiva del poder que ostentan las mujeres y que tiene que ver con la recuperación de nuestra propia dignidad como personas.

 

¿Cómo podemos empoderarnos las mujeres?

La verdad es que no es algo tan simple. Con solo decir que eres una mujer empoderada, esto no sucederá. Tampoco con leer este artículo o asistir a una sesión de coaching por sí solo te convertirá en una mujer empoderada. El empoderamiento femenino es un proceso de capacitación hacia la emancipación por medio del cual las mujeres nos hacemos conscientes de nosotras mismas y de nuestro entorno, y logramos adquirir mayor dominio y control de nuestra vida.

Este proceso de emancipación implica:

  • AUTOCONOCIMIENTO. Una mujer empoderada es aquella que ha logrado conocerse, que se ha encontrado con ella misma. Es una mujer que ha realizado el proceso de identificar y romper sus barreras internas y se ha conectado con su verdadera esencia.
  • CONFIANZA. El empoderamiento femenino implica el desarrollo de la confianza en tus propias capacidades, por lo que trabajar en tu autoestima es fundamental.
  • INDEPENDENCIA. Hace referencia a la capacidad de recursos económicos que poseas y tu nivel de independencia. Una mujer nunca podrá tener el control de su propia vida si depende económicamente de un hombre.
  • PODER. El poder es el centro del empoderamiento de la mujer. Este se puede ver cuando una mujer tiene la posibilidad y capacidad de decidir, manejar situaciones y enfrentar los obstáculos con dignidad, son autónomas en sus acciones y generan impacto en su entorno o sobre otras personas.

Pero el empoderamiento femenino no implica solamente acciones desde lo individual, también en un nivel colectivo para la promoción del empoderamiento de grupos femeninos y alcanzar la justicia social que deseamos.

En este sentido, es importante que las mujeres nos reconozcamos como colectivo, que exista cooperación y sororidad. Así las mujeres nos sentimos con más fuerza y determinación para actuar en defensa de nuestros derechos, impulsando un cambio social y cultural de forma más rápida y efectiva. Si alcanzamos la emancipación personal, seremos capaces de actuar individual y socialmente para erradicar la desigualdad de género y transformar las estructuras socioculturales.

¿Eres tú una mujer empoderada? ¿Crees que estás en proceso del empoderamiento femenino individual y colectivo? Suscríbete a mi blog y te ayudo a lograrlo.

¡SI TE GUSTÓ ESTE ARTÍCULO COMPÁRTELO PARA EMPODERAR COLECTIVAMENTE A MÁS MUJERES!

Pin It on Pinterest