Ayer estaba viendo la película de Cameron Díaz y Jason Segel “Nuestro video prohibido” y recordé la cantidad de películas y frases, incluso entre amigos, que relacionan el matrimonio con la pérdida del apetito sexual y la falta de sexo. Pues yo no estoy de acuerdo. Efectivamente al tener hijos tu vida cambia por completo, tus prioridades, el tiempo a solas, entre otras cosas. Pero no relacionaría la palabra matrimonio con la falta de sexo. Con la edad, las responsabilidades y el ritmo de vida actual cada vez estamos más cansados, más estresados, pero eso no es directamente proporcional al matrimonio y el sexo. Dos personas de la misma edad, una casada y la otra con una pareja casual, pueden sufrir del mismo nivel de estrés que trae como consecuencia el desgano diario. 



Sin embargo, cuando te casas y te vas de casa de tus padres, cuando compartes un techo propio con la persona que amas, yo veo una oportunidad para tener más libertad. Cuando son novios no tienes el lugar para hacerlo, ni la libertad, ni la “bendición” para hacerlo. Cuando te casas eres libre para la intimidad con tu esposo, por eso no le encuentro sentido al matrimonio como el fin de la sexualidad sino todo lo contrario, es un pase libre. Así que aprovechen su nuevo hogar ahora que estarán solos.   


Aún así muchas veces la casa se convierte en un centro de obligaciones y deberes, así que una escapada es una oportunidad para desconectarse de la realidad, del día a día, para recuperar la energía y las ganas. Una de las cosas que le recomiendo a un matrimonio es ir a hoteles. Sé que es bastante sonada la frase de “rompe la rutina”, y muchas veces no sabes cómo, pero ir a un hotel (lo que muchos conocemos como “mataderos”) es una de las mejores maneras de salir de la rutina. Tengo 29 años y 5 de casada, y me sorprende las cantidad de parejas de mi edad que les avergüenza ir a un hotel. Mujeres, los hoteles no solo son para damas de compañía ni para infieles, ¡lleva a tu esposo a un hotel! En un hotel cambias de ambiente, pueden liberarse y cumplir todas las fantasías que quizás en casa es difícil cumplir.  

No entiendo por qué para algunos matrimonios el sexo es un tabú, o por qué ven ir a un hotel como algo mundano o prohibido. En una terapia con un Sacerdote amigo, al contarle algunas de las cosas por las que estaba atravesando, disparó una pregunta que no me imaginé que haría: “¿cómo están en la intimidad?”. Y afirmó que si un matrimonio está bien en la intimidad, estará bien en todo lo demás. La intimidad en un matrimonio fortalece la relación, los une, los mantiene felices, te hace enamorarte aún más de tu pareja. La intimidad entre dos personas que se aman es un nexo que se forja y se fortalece, facilita la comunicación, libera serotonina y endorfinas, lo que les ayuda a liberar el estrés. 

De novios intentamos seducir a nuestra pareja, conquistarla a toda costa, complacerla, y por eso hay más chispa y más aventura en la relación. Pero casarse requiere de un mayor nivel de entrega, pues es un compromiso para toda la vida. Seduce a tu pareja, conquístala, sorpréndela, complácela. Cumple sus fantasías y comunícale las tuyas, ¡hagan del matrimonio una aventura! Espera a tu pareja en casa con una cena romántica, graben un video, envíale fotos sensuales, escríbele tus deseos en cartas o mensajes, compren juegos eróticos y juguetes, usa lencería sexy en casa, disfrázate, hazle una llamada caliente, tomen duchas juntos, prueben cosas nuevas, diviértanse juntos, ¡vayan a un hotel!

No hay nada mejor, como cita la película, que oír a tu esposo decir “mi esposa me la para al instante”. No es algo grosero, no es un tabú, es una realidad natural. Haz que tu espos@ tenga en casa todo lo que necesita para no buscar en ningún otro lugar. 

El matrimonio puede ser tu mejor relación. Incluso aunque hayas estado sólo con esa persona, pueden vivir más aventuras que muchas personas con una larga lista de amantes. Puedes encontrar en tu espos@ toda la satisfacción, placer y felicidad que no te han dado todos tus amantes juntos. 

El matrimonio ¿el fin del sexo? Definitivamente no. Es el comienzo de una relación más abierta a la sexualidad, pero eso sólo depende de ustedes dos. No creo en los clichés, no creo en generalizaciones, ¡haz tú el cambio! 

¿Qué opinan?


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