Generación nomo: mujeres que no quieren tener hijos


He estado pensando en este artículo desde hace un tiempo, y oportunamente después de las declaraciones de Jennifer Aniston acerca de la cosificación de la mujer y la presión social para que se casen y tengan hijos, por fin lo he publicado. He escuchado opiniones, he leído sobre esta “nueva generación” de mujeres que cada vez están más decididas a no tener hijos. Incluso le pregunté a mi sobrina de 16 años por qué piensa que no quiere tener hijos y, aunque su percepción es muy distinta a la de una mujer adulta, es muy válida. 


Acabo de cumplir 30 años y hablé acerca de la crisis de los 30 que viví, que más que una crisis fue una revelación. A esta edad muchas mujeres se cuestionan sus logros, ven que el tren ha pasado y que su juventud se ha esfumado. Sin embargo, creo que es la edad perfecta de la madurez de la mujer. Es el momento en que descubres quién eres realmente y qué quieres en la vida. Y creo que es en este momento cuando nos debatimos acerca de “el amor maternal”. 

No es un secreto que las mujeres cada vez se están casando más tarde y están teniendo menos hijos cada vez; 1 de cada 5 mujeres en algunos países del mundo llegan a los 40 sin tener hijos. Esto es quizás porque los años más fértiles de una mujer también coinciden con la época de mayor potencial profesional y académico. ¿Están las mujeres dispuestas a sacrificar sus carreras y sus años de mayor potencial profesional para tener hijos? Aunque muchas mujeres logran mantener el equilibrio entre ambas vidas, muchas prefieren no hacer ese enorme sacrificio. 

¿Son egoístas estas mujeres que no quieren tener hijos? Es un tema que se está debatiendo, sin embargo cada quien es libre de tomar sus propias decisiones, sobre todo cuando son decisiones tan trascendentales como traer una vida al mundo.

En el pasado la mujer era valorada por su fertilidad, suponiendo una especie de fragilidad femenina que las convertía en el “sexo débil“. Pero en la actualidad, la participación de la mujer en la política, en las grandes empresas, en la tecnología y en general en el mercado laboral y de negocios, ha revolucionado la forma en que la mujer era concebida (y la forma en que nosotras mismas nos veíamos). 

Todo esto nos ha llevado a cuestionarnos (entre muchas otras cosas) la idea de tener hijos. Tanto que estas mujeres que no quieren ser madres han sido bautizadas como la “generación NoMo” (no mothers). 

La asociación británica Gateway Women es una de las máximas promotoras de esta generación de mujeres, creada por la psicoterapeuta y autora del libro Rocking the life unexpected Jody Day. 

Las NoMo le reclaman a una sociedad con una absurda creencia de que una mujer debe dar a luz al menos una vez en su vida para estar “completa”, cuando hoy en día un 47% de mujeres entre 15 y 44 años alrededor del mundo toma la decisión de no tener hijos. ¿La razón? Muchas. 

La generación NoMo parece haber atravesado un conflicto entre dos subjetividades: el <yo>, y la idea de ser “depositaria de la especie”. Un hijo se nutre del sacrificio de una madre: de su tiempo, de su cuerpo, de su espacio, de su sueño, de su trabajo y de sus afectos, y las NoMo han elegido renunciar a ese sacrificio. 

Sin embargo, hay otras corrientes que defienden la idea de no tener hijos: la responsabilidad y el mundo actual. Algunas mujeres sienten que no tienen el “chip” maternal, sienten que es una responsabilidad demasiado grande que no están dispuestas a asumir. Por otro lado, hay quienes afirman que no les gusta la sociedad en la que vivimos, no se ven mejoras, hay una gran sobre población y no quieren traer a una persona al mundo a pelearse con otro por un espacio en este planeta en vías de extinción. 

Tampoco quieren traer a un hijo a pasar necesidades. Al menos en mi país, hace 30 o 40 años una persona a mi edad tenía negocio, techo propio, carro y facilidades. Para mí, a mis 30 años ha sido imposible. Para muchos jóvenes ha sido muy difícil establecerse económicamente, viven con sus padres hasta pasados los treinta y la idea de tener hijos dista mucho de la realidad que viven. 

Para una joven de 16 años que se pregunta cómo se ve en 20 años, tener hijos no está en sus planes. Los estereotipos que impone la sociedad son demasiado para ella: “graduarse, trabajar, casarse y tener hijos”. Para una mujer de 30, tener hijos es un sacrificio que no quieren -o no pueden- asumir. ¿Egoístas? El egoísmo es subjetivo. Creo que son bastante sinceras y realistas, responsables y maduras. Más allá de ser una decisión calificada como egoísta, hay razones sociales, económicas y hasta de salud que las llevan a tomar la decisión de decir no a la maternidad. Irónicamente quienes más critican a estas mujeres son aquellas que quedaron embarazadas por accidente y no tuvieron la oportunidad de decidir, porque el hijo les llegó de sorpresa. 

Cuando soñamos con hijos imaginamos una linda barriga, un baby shower, un tierno “juguete” nuevo digno de comercial y todo es color de rosa. Sin embargo, cuando te detienes a pensar en la responsabilidad, los sacrificios, en los cambios que produciría y en la carga económica que representa… lo piensas, ¿no? Si le preguntas a una madre que salió embarazada -por voluntad propia o por accidente- te responderá que es lo mejor que le ha pasado en la vida… pero muchas veces hay algo más detrás. Madres (y padres) que no pueden atender a sus hijos por el trabajo y se los encomiendan a los abuelos, madres que trabajan muy duro por recuperar su figura, madres que se deprimen, madres preocupadas porque no les alcanza el dinero, madres que no pueden darles a sus hijos todo lo que desearían, madres que quisieran dormir más, madres que desean más tiempo para ellas, madres que terminan adoptando un perro porque sus hijos crecieron, se fueron y se sienten solas; madres que desearían no tener que cocinar y limpiar todo el tiempo, madres que no pueden dormir porque su hijo está de fiesta, madres que han tenido que sacrificar sus sueños por ser madres… Quizás no todas las mujeres quieren eso.

Tener hijos es una decisión personal, para unas es una bendición y para otras es un sacrificio que no están dispuestas a hacer, un cambio en su estilo de vida que no coincide con sus planes y el futuro que han soñado. Pero si tienes el poder de decidir, hazlo por ti, no por presión social, no por seguir normas o patrones, no porque es una obligación procrear, no porque se te va a pasar el tren o el reloj biológico. No lo hagas porque todas tus amigas se casaron y tienen hijos. 

Muchas mujeres de la generación NoMo o mujeres que no quieren tener hijos son duramente criticadas y escuchan con frecuencia “te vas a arrepentir cuando seas mayor”, pero también he visto a muchas mujeres de 50 años preguntarse qué hubiera sido de su vida si no hubieran tenido que dejarlo todo por criar a sus hijos. Mujeres de 50 o 60 años que se arrepienten de haber renunciado a sus trabajos, a sus carreras y a sus sueños por aceptar el “trabajo más ingrato”, ser madre. Todos podemos arrepentirnos de nuestras decisiones en el futuro, pero la vida se trata de tomar decisiones ¡Que tu decisión sea tuya! 

Cuando estás soltera te preguntan “¿y el novio?”. Cuando tienes novio: “¿y la boda?”. Cuando estás casada: “¿y los hijos”? ¡Hasta cuándo! No hay un patrón que debemos seguir, no es un esquema social que todos nacimos para repetir. ¿Por qué a una mujer sin novio no le preguntan por los hijos? Entonces me pregunto si la soltería sí justifica la idea de no querer hijos, ¿el reloj biológico no dice nada? Estos moldes de la sociedad reflejan la forma retorcida en que calculamos el valor de la mujer, de la sociedad y de la vida misma. 

Espero ansiosa leer sus reflexiones, sus decisiones sobre la maternidad y sus experiencias. ¿Quieres tener hijos? ¿No quieres tener hijos? ¿Por qué? Deja tu comentario más abajo. 

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